· Artículos en la Revista Bajista:

 

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                Aprovecho la oportunidad para subir todos los artículos que he escrito a lo largo de más de un año para todos aquellos que no tuvisteis la oportunidad o disponibilidad de leerlos. Los iré subiendo poco a poco para que me comentéis y me digáis que os parecen. Si con el tiempo veo que vale la pena seguir escribiendo en esta trayectoria y, debido a que Bajista no está ya en el mercado, continuaré publicando este tipo de artículo-reflexión-lección directamente aquí, o sea on-line. Gracias a todos aquellos que durante su primera publicación en papel me habéis escrito para decirme que os parecían. Espero que os gusten.

REVISTA BAJISTA

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REVISTA BAJISTA

    NÚMERO 15     

© Fernando Mainer 2005

  TÉCNICAS INUSUALES DE ESTUDIO DIARIO ( I ):  Cuando la práctica diaria es imposible.

Hola de nuevo a tod@s. Espero que los artículos anteriores os estén sirviendo de algo y que vuestra creatividad esté empezando a dar sus frutos. Hoy nos centraremos más en técnica de práctica de estudio diario, que no en compositiva, aunque una cosa y otra estén íntimamente relacionadas.

Para empezar la práctica diaria uno se levanta a eso de las 6 a.m., con el café recién hecho y empiezo la sesión con calentamientos lentos y ejercicios físicos que me preparen para no tener problemas para ambas manos durante media hora. Luego sigo con una serie de notas largas para desperezar mis oídos. Uso escalas en velocidad lenta, añadiendo una octava cada vez,  hasta tres, y luego voy aumentando la velocidad. Continúo con el estudio de la misma, sonoridad, los arpegios diatónicos, intervalos y patrones con fragmentos de escala, etc. A continuación, y tras tomar otro café, elijo la técnica que me gustaría desarrollar específicamente en esta temporada, pongamos por ejemplo Slap. Estudio primero unos cuantos ejercicios de algún método que me motive para conseguir algunas ideas y luego intento hacer alguna trascripción de algún fiera, como Victor Wooten o Alain Caron. Una vez interiorizados estos patrones y, para que me sirvan de algo, escribo unos cuantos de mi cosecha, inspirándome en la técnica y la armonía que he estado estudiando. Incluso si me siento inspirado lo desarrollo y termina siendo un tema. El próximo paso para hoy será coger un estándar de jazz durante 45 minutos y estudiarlo de arriba abajo, analizando la armonía, memorizando los acordes  y melodía y por supuesto tocándola con el instrumento. Una vez hecho, procuro dedicar algo de tiempo a hacer solos sobre el tema y sacarme algún solo de ese saxofonista tan famoso que le quedó tan bien hace tres décadas y que todo el mundo en la última  jam parecía conocer. Por supuesto, he grabado todo ello y luego me he puesto a escucharlo y a analizarlo para evaluar los progresos respecto a otras sesiones.

Sigo con una media hora de lectura, tanto a primera vista como de alguna partitura que me gustaría tocar, por ejemplo algún concierto para cello o contrabajo.

Para terminar, y antes de irme a dar clases o salir de bolo en la otra punta del país, me saco el repertorio de 19 temas que tengo que tocar este viernes y que, para que sea más sugerente, se trata de todo temas propios del cantante.

Genial, ¿no? Toc, toc...¿Hola? ¿hay alguien en casa? Bueno, ahora hablemos en serio. ¿Quién es capaz de hacer todo esto? Llevo mucho tiempo dando clases y, la verdad, ni yo ni mis alumnos somos capaces de realizar esto. Ojalá se pudiese, sería lo perfecto; os aconsejo que si para alguien de vosotros es posible, que no deje de intentarlo. Lamentablemente vivimos sin mucho tiempo para hacer todo lo que queremos, así que hagamos un ejercicio alternativo. Curiosamente un método para suplir esa falta de tiempo que nos ocupa la realidad diaria es usar nuestra mente para poder disponer de él y sacarle el máximo partido.

Lo que haremos será utilizar nuestra imaginación. Se trata de practicar usando imágenes mentales de nosotros mismos tocando. Tranquilos, no estoy hablando de concursos de “Air Guitar”, eso es otra cosa, pero en parte tiene sus semejanzas. Esta técnica se usa también en otros campos, desde negocios hasta deportes e incluso hay diversos libros escritos sobre ello. Básicamente se fundamenta en que algunas veces nuestros cerebros no pueden decirnos la diferencia entre experiencias reales o imaginarias. Si, bueno, esto puede ser peligroso, sobre todo para cierto tipo de gente o cierto tipo de experiencias que alguno le gusta imaginar, pero también es una herramienta muy productiva. Bien sea porque estamos cansados de la práctica diaria con el instrumento o bien porque no podemos ir con el bajo colgando a todos sitios, éste es un ejercicio que sólo conlleva beneficios. Si podéis escuchar la música que queréis visualizaros tocando, perfecto; si no, tendremos que tirar un poco más de imaginación y recordarla de memoria. ¿Qué conseguiremos? Una profunda y relajada concentración de práctica y una relación más íntima y estrecha con nuestro instrumento, que no deja de ser una extensión de vosotros mismos, a pesar de que esté a 5 km. en casa. No os limitéis a  imaginar; moved vuestros dedos como si estuvieseis tocando. El oído va a actuar de nexo entre vuestra mente y las notas que queréis dar en el bajo, así que cerrad los ojos y procurad identificar los intervalos y las notas correctamente y cometer los mínimos fallos posibles.  Cuando tengáis el instrumento real en vuestras manos recordad las digitaciones y las notas que habéis practicado y  comprobad que corresponden a las reales. Con la práctica desarrollaréis el oído y seguro que termináis siendo unos auténticos maestros de la trascripción virtual. Tratad de todos modos de practicar con unos ejercicios o una canción adecuados a  vuestro nivel con el instrumento, porque de nada sirve hacer como que estamos tocando el último solo de Billy Sheehan si en nuestra vida hemos hecho un “tapping”. Empezad con ejercicios sencillos, como estudios de intervalos o escalas. Aprovechad la radio, probad a tocar las canciones que estén sonando por vuestros cascos, así de paso aprenderemos canciones que en un futuro pueden llegar a sernos útiles.

Este tipo de ejercicio no requiere material, ni libros de texto, ni instrumento siquiera, así que podemos practicar donde y cuando queramos: en el metro, en el parque, en la furgo e incluso mientras aguantas la charla del tipo ese intentando venderte no sé qué. Llevad siempre vuestro bajo imaginario con vosotros, elegid el modelo vosotros mismos, 4, 5 o 6 cuerdas, color, tipo de madera, altura de cuerdas y, lo más importante, el sonido que queréis; no hay límites. Yo preferiblemente procuro hacerlo imaginándome mi propio instrumento porque se me hace más familiar, pero no he dejado de fantasear alguna vez...

Por último, recordad que todo este tipo de prácticas en ningún momento tratan de sustituir a las reales, que son las que más nos hacen avanzar, sino de complementarlas y enriquecerlas. Si os gusta, incluidla en vuestras sesiones de práctica diaria, aunque sólo sean unos minutos.

 Me encantaría que me dijerais si todas estas alternativas os estimulan, no os gustan u os inspiran otras propias.

Recordad que cada nota que dais es una parte de vosotros mismos y cuidaros. Un abrazo.

 

NÚMERO 13.

TÉCNICAS INUSUALES DE CREATIVIDAD ( I )

© Fernando Mainer 2007

La creatividad es como un músculo, si no lo ejercitas regularmente tiene tendencia a embrutecerse y atrofiarse. Todos estamos de acuerdo en que es importante practicar cada día técnica, lectura, escalas... pero también se debería ejercitar la creatividad. Mark King contaba que él escribía como ejercicio, no como composición en la mayoría de los casos. Es importante ejercitar la mente con asiduidad a fin de no caer en clichés y patrones cómodos predefinidos.

             Como la mayoría de las rutinas, creo que se puede prevenir (también curar, no os preocupéis...). Para ello no hace falta sentarse delante de un papel pautado y esperar a la inspiración divina que normalmente rara vez llega a tiempo.  Además, seamos francos, eso de transcribir las ideas es para otro ejercicio.

                        Yo os propongo crear bandas sonoras espontáneas. Se trata de expresar las emociones que sentimos en unos determinados momentos a través de nuestro instrumento. Así es como yo lo hago: se pone el ampli o lo que tengamos para practicar en casa enfrente de la televisión y el DVD. Se trata de alquilar una película o ver una de las que ponen en la programación, aunque esto último es mucho menos recomendable, ya sabéis a que me refiero. El siguiente paso es bajar el volumen de la tele al cero o mutearlo y empezar a ver la peli. Mientras ves pasar las escenas y lo que va sucediendo, improvisa acorde con lo que esta pasando en la pantalla. No hace falta pensar en teoría ni digitaciones, ni técnica, simplemente deja fluir tu creatividad. Si en algún momento hay una escena en especial que  te sugiere una idea especial o algo que te gustaría desarrollar, rebobina y mira a ver las variaciones que te sugiere y con las que te quedarías. Aquí lo que importa es que no es una lección de composición, es solamente un ejercicio para ejercitar tu habilidad de crear música espontáneamente que soporte lo que ves y sientes.

                        Este ejercicio tiene un montón de beneficios, primero de todo es divertido. Muchos de los alumnos que he tenido y han practicado esto me han comentado que lo que para ellos era antes una especie de frustración, la práctica, se vuelve agradable e incluso les ha inspirado temas que luego han llevado al local para su grupo. Segundo, así se demuestra que puedes comunicar emociones con tu instrumento. Si intentáis este ejercicio habrá veces en las que cuando veáis algo que puede generar un sentimiento y que nunca antes se nos habría ocurrido expresar musicalmente, ahora os veis haciéndolo. ¡ESA ES LA IDEA!. Tercero, seguro que desarrolláis nuevos patrones, experimentáis con escalas que ni si quiera conocéis e incluso técnicas que podrían terminar siendo las próximas pioneras de nuevos sonidos y ritmos. Hay un millón de posibilidades.

     No hace falta nada específico, pero podéis experimentar con alguno de los siguientes géneros para ponerles banda sonora: 

-         Películas de Miedo.

-         Artes Marciales (...sí, el slap aquí sí esta permitido...).

-         Los documentales de la 2.

-         El telediario (…últimamente es  peor que una peli de miedo…).

-         Películas de Misterio.

-         Telenovelas (... ya me diréis la cara que os ponen en casa...).

-         No vale Gran Hermano ni OT, que luego sale lo que sale.

La lista puede seguir y seguir, vosotros mismos.

 Este ejercicio no es muy tradicional, y recordad que es un complemento y no un sustituto para la práctica diaria del instrumento, pero a mí me ha venido muy bien y creo que es mucho mejor que sentarse a hacer ejercicios mecánicos delante de la tele que lo único que consiguen son provocar tendinitis y otros problemas físicos.

 La otra variante de esta práctica es cambiar la tele por un libro. De la misma manera que al leer visualizamos las escenas, personajes y paisajes que aparecen en el libro, imaginad también la música que le pondríais en ese momento determinado.  La música es algo natural en todos nosotros, y sale espontáneamente en la mayoría de las personas, o ¿acaso conocéis a mucha gente que no canturree o silbe melodías inventadas por ellos mismos? Hasta los niños son unos artistas haciéndolo, así que... ¿porque no sacar provecho de ello?

             Por último, un consejo: practicar esto con algún tipo de grabadora al lado, porque no hay nada peor que despertarse a la mañana siguiente intentando recordar aquella idea tan buena que te salía por la noche y que quedó perdida para siempre en las entrañas del cerebro. Cuando os pase eso, no miréis a vuestro bajo como si fuera el culpable,... él no lo haría...

 Contadme cómo os ha ido y si os resulta beneficioso. Cualquier comentario o sugerencia enviádmela a través a mi email. Un abrazo a todos.

 Fernando Mainer

NÚMERO 14

TÉCNICAS INUSUALES DE CREATIVIDAD ( II )

 ¿Cómo hacer que una línea de bajo sea original?

 Madrid, concierto con Jorge Salán y el momento en el que hay por fin un solo de bajo. Cuando digo solo de bajo es un solo en el que no existe acompañamiento de ningún tipo, ni siquiera de batería con lo cual estoy en mitad del escenario sin un alma a mi alrededor y  repartiendo las primeras notas de slap. El problema viene cuando ves de repente una cuerda colgando del bajo, para ser más exactos la  tercera. Es entonces cuando piensas que no recuerdas si tienes  o no un bajo de repuesto (desde entonces siempre llevo dos) y, aunque así fuera, estás en mitad del momento cumbre, así que desechas la idea y comienzas a improvisar. ¿Improvisar? Nada de eso, el solo continuó como si tal cosa con la excepción de que arranqué la cuerda de un solo tirón y parece que al público le gustó como si ello formara parte del espectáculo.  No hay truco, yo en ese momento pensaba en notas y no en posiciones, con lo cual terminé el solo e incluso el concierto sin cambiar de instrumento. Pero esta situación me dio pie a descubrir nuevas opciones y sonoridades en las líneas que estaba tocando hasta entonces.

Cuando componemos una línea o un patrón para bajo, debería ser el cerebro y el oído los que dictaran las notas que deben tocar los dedos y no viceversa. Es muy fácil caer en patrones muscularmente aprendidos y, aunque no queramos, hay veces en los que son los dedos los que dictan la línea y eso desemboca en clichés y patrones en muchos casos repetitivos y faltos de originalidad. Yo os propongo una serie de ideas y ejercicios para intentar evitar esto.

Probad a quitar una cuerda del medio, la cuerda de D o A son una buena elección. A partir de ahí componed una línea y veréis que omitís algunas de las notas que normalmente suelen caer a saco, como por ejemplo las quintas o terceras. También es recomendable tocar líneas ya conocidas siguiendo este método para ver cómo cambia la manera de pensar en ellas. Si queréis un consejo, mejor practicar en casa que en directo como me pasó a mí y supongo que a mucha gente más; sin ir mas lejos a Victor Wooten a su paso por nuestro país. Imaginad por un solo momento que esto le sucede a alguien acostumbrado a tocar siguiendo una tabulación o una digitación determinada. La música se compone de notas y no de números. Evitad la tabulación siempre que os sea posible; saldréis ganando.

Otra opción es desafinar una cuerda un tono más agudo o más grave, es indiferente. Esta idea me vino cuando oí a Michael Manring, el maestro de las afinaciones alternativas. En el tema “Watson and Crick” ( Drastic Meassures) tocaba a la vez dos bajos con afinaciones distintas, aunque repetía alternativamente en ambos  el mismo patrón de la mano izquierda y la verdad es que es  muy interesante ver como funcionaban patrones iguales con afinaciones distintas. Colgaros el bajo con una afinación distinta a la habitual y tocad líneas  simples (aunque buenísimas y enormemente efectivas) como el “Livin’ on a Prayer” de Bon Jovi a ver qué pasa. A partir de ahí componed una línea nueva inspirándoos en la nueva sonoridad.

También es muy efectivo tocar de manera distinta vuestras canciones habituales. Por ejemplo cambiando de instrumento, ya sea bajo o no. Tony Levin suele tocar las mismas canciones y las varía de una noche a otra empleando técnicas e instrumentos distintos (stick, fretless e incluso contrabajo). Yo personalmente disfruto enormemente haciéndolo. Si no tenéis esta opción  y disponéis de algún tipo de efecto, usadlo a modo de un instrumento nuevo a ver qué os sugiere.

Todo esto está muy bien, pero como ya os he dicho no olvidéis que la verdadera composición parte de nuestro cerebro. Antes de empezar a tocar corcheas en los acordes que se os ha dicho, escuchad el tema sin el bajo e imaginad la línea. Aunque no seamos unos virtuosos del bajo, la mente ofrece la posibilidad de ilimitar nuestra elección de notas, cosa imposible de pensar si intentamos tocar lo primero que se nos viene a la mano cuando tocamos un tema por primera vez. Retened la idea que os ha surgido y llevadla a la práctica con el instrumento. Poned nombre a esas notas que os sonaban antes haciendo la primera escucha del tema. Luego elegid la técnica que sea más apropiada, slap, tapping, púa o dedos. Si no sois capaces de tocar lo que habéis compuesto, estudiadlo, convertidlo en ejercicio técnico y veréis cómo, además de una composición original, desarrolláis vuestra destreza musical.

Un último ejercicio, ¿que tal el intentar meter unas cuantas notas de la melodía en nuestra línea de bajo? Siempre es genial el arropar al cantante o al solista en dos o tres notas, sobre todo al final de las frases. No hace falta que toquéis sus mismas notas, podéis incluso armonizar esa melodía tocando terceras o quintas, etc. El bajo es vuestra voz en el grupo, aprovechadlo.

Todos estos pensamientos se resumen en uno, buscad la originalidad porque ella os define como músicos y como personas individuales. Pero recordad que estáis al servicio del tema o la canción, así que si debéis tocar corcheas en una misma nota durante doscientos compases, hacedlo de manera que se sepa que sois vosotros y no otro el que lo está haciendo.

Espero vuestros comentarios y sugerencias a través de vuestras cartas o bien en mi correo.

Un abrazo a todos.

 

 

 

¡¡ PRÓXIMOS ARTÍCULOS !!

 

                             Artículo 16. Técnicas Inusuales de Estudio Diario. (2)

                            Artículo 17. Técnicas Inusuales de Creatividad. (3)

                            Artículo 18. ¿Practicar o Aprender?

                            Artículo 19. ¿Cuando Parar de Tocar?

                            Artículo 20. El Hombre y la Máquina.

                            Artículo 22. Música y Público, todo en uno.

                            Artículo 23. Preguntas y Respuestas.

                            Artículo 24. Por Un Puñado de Dólares. (1)

                            Artículo 25. Por Un Puñado de Dólares. (2)

                            Artículo 26. Simplemente, ¡ Hazlo !.

                            Artículo 27. La Historia Interminable.

                            Artículo 28. Autodidacta, ¿o no?.

                            Artículo 29. La Ética Funcional del Bajista.

                            Artículo 30. Anatomía de una Grabación.

REVISTA BAJISTA

NÚMERO 30

© Fernando Mainer 2007

RADIOGRAFÍA DE UNA GRABACIÓN:

Llegamos al estudio. ¿Cómo lo afrontamos?

 

Al igual que otros meses, en el artículo de hoy me gustaría sacar algunas conclusiones que nos puedan beneficiar en nuestra manera de tocar diaria, además de hablar de un tema que considero interesante, sobre todo para gente que empieza. Me centraré en la grabación que Tako realizó en los estudios Sonora en Villaviciosa de Odón, Madrid.

Hoy en día, y gracias a los avances en el terreno de la grabación, muchos grupos graban en casa o desde un local de ensayo. A lo mejor, si se tiene suerte, se consigue ir a un estudio donde existe una mesa de sonido. Punto número uno, a mayor nivel de estudio mejores medios, lo que no da por seguro un buen resultado final, pero probablemente ayude. Gracias a que éste es un buen estudio, tuvimos la oportunidad de probar diversos sonidos de bajo, elegir unos cuantos y al final mezclarlos para obtener el resultado que el productor tenía en la cabeza.

Esto no sólo se ha de conseguir con el equipo del estudio, sino con el de uno propio. Ya os lo he dicho en otras ocasiones, si estáis decididos a invertir en equipo, empezad por el instrumento. Es de él principalmente y de vuestras manos de donde partirá todo lo demás. Luego, en estudio, es probable que uséis los medios que tengan allí. En este caso hubo una mezcla de todo, de mi equipo, del equipo del estudio, el del productor y del guitarrista. Os detallo un poco las fuentes:

Bajo Yamaha NE II. Probé otros pero éste fue el más valorado por las partes implicadas, ya que se acomodaba a todo tipo de canciones. También usamos el contrabajo eléctrico NS CR-5M para una canción determinada.

EBS TD650 (salida balanceada) y altavoces Neoline Pro, 4x10" microfoneando uno de ellos. La primera la usamos para conseguir definición y lo segundo para conseguir cuerpo, redondez y presencia. También se usó el previo para bajo de EBS Microbass II para saturar sin llegar a distorsionar.

Previo programable, etapa de potencia y pantalla Marshall, que también se microfoneó para conseguir "sustain" así como un poco de distorsión en el sonido del bajo. Luego en la mezcla se añadirían los niveles de cada sonido.

A esto hay que sumar los previos propios de la mesa Solid State del estudio. Es de lo mejorcito que puedes encontrar y hay que aprovechar aunque sólo sea por vicio.

Después de llegar a un acuerdo con el sonido, llega la hora de establecer las bases junto con el batería. En este caso se trató de José Mena. Ningún problema en el diálogo ni en la ejecución. Esta es una de esas situaciones en las que, más que tocar, hablas a través de los instrumentos y la comunicación es perfecta. Ya sabéis que hay unos cuantos caminos, pegarte al bombo, rodearlo, seguir la rítmica o el riff de guitarra, o establecer tu propia línea. Tako siempre ha sido un grupo de rock clásico en el que la mayoría de las veces el bajo es pura corchea, y la verdad es que hasta ahora eso casi siempre había funcionado. En esta ocasión y como se quería un cambio bastante drástico a nivel compositivo, las líneas son mucho más rítmicas y melódicas. Cuando se graba el bajo primero por separado tienes la oportunidad de meter cosas que luego no podrías porque probablemente el tema esté ya más que saturado de detalles de guitarra, teclado o voz. También es un arma de doble filo ya que tienes que tener muy presente el hecho de que después hay que grabar el resto de los instrumentos y voces. Por mi parte, y creo que lo que mejor me ha funcionado, es el equilibrio entre ambas.

En la mayor parte de las canciones he intentado junto al productor, Dani Alcover (Dover, La Cabra Mecánica, Pignoise…), crear una línea pseudo-independiente del bombo que funcione por sí sola, pero que junto a toda la batería y teniendo en mente siempre la voz y/o el riff de guitarra, se acomodara al tema a la vez que moviese el cuerpo a los allí presentes. Creedme, no falla. Si queréis comprobar que una toma de bajo funciona, mirad de reojo a los que estén en la sala, en el momento que bailen es que está bien construida y bien tocada. Da igual si se trata de bailar trashmetal o un funky, ¡funciona!

Otra cosa chicos, mantened una mente y actitud abiertas. Tanto en el sonido como en las notas escuchad la opinión de los demás. Cuando escuchas los distintos sonidos por separado de bajo, ninguno de ellos probablemente te llegue a convencer del todo, sin embargo y como en la mayoría de los casos suele suceder, al ponerlos todos juntos y sumar el resto de los instrumentos es cuando de verdad valoras cada uno de los detalles. Otras veces se graba sólo directamente a mesa, pero si es el sonido que buscamos, pues ¡perfecto¡

Respecto a la manera de tocar y la construcción de líneas, mi propia experiencia es que lo discutáis pero siempre con respeto hacia ambas partes. En muchos de los casos las líneas que yo llevaba no coincidían con las ideas del productor, pero al final siempre hemos encontrado una que a los dos nos funcionaba. No os dejéis convencer a la primera pero no intentéis tampoco superponer vuestra opinión. Probad las diferentes líneas que se propongan. Lo más seguro es que terminéis aportando vuestra experiencia como bajistas a la idea final.

Una cosa más. Trabajad en una ejecución limpia. No importa si usáis púa, dedos, slap o todo a la vez, recordad que en estudio se oye TODO. Siempre debería ser así, pero en éste caso en particular, además de tener el instrumento en primer plano por unos altavoces que reproducen todo, casi siempre hay varias personas todas pendientes de lo que uno hace, y recordad que las opiniones son como el trasero, todo el mundo tiene uno ( Platoon ) y se van a ocupar de que lo sepáis. Grabaos vosotros mismos en casa y escuchad atentamente. Poned atención en los detalles, ruidos al cambiar de cuerda, que los ataques sean iguales, sonido, claqueta…son muchos factores que os pueden asegurar luego un buen sonido y ahorrar tiempo de estudio que podéis emplear para otras cosas.

En resumen, si algo tengo claro de mi experiencia en estudio, tanto con Tako como con los demás artistas con los que he grabado es que hay una palabra clave y que existe en la mayoría de los equipos de estudio: Balance, o sea, equilibrio. Un buen sonido y una buena actitud son la base de una buena grabación y probablemente nos aseguran la mayor parte del siguiente trabajo en el que de un modo u otro nos veamos involucrados.

Espero que el artículo os ayude de alguna manera. Cuidaos y seguid tocando.

Fernando Mainer